Un adiós inesperado

                                                                                                               (Fotografía de Adrián Selma)

Todas las marchas son dolorosas, pero cuando se trata de alguien que ha dado todo lo que tenía por defender la causa, la pesadumbre es aún mayor.

Hablamos de Don José María Barragán Salado, un señor que se ha ganado el respeto de todo buen xerecista y que será recordado como el capitán que tuvo el Xerez Club Deportivo en el momento más crítico de su historia. Un brazalete que portó durante durante tres campañas con orgullo y sacrificio, los dos términos que mejor describen el trayecto de Barragán a bordo de la nave xerecista.

Tras el inolvidable ascenso a Tercera División, Barragán decidió que era el momento adecuado para colgar las botas. Se ejerció entonces como lo que él mismo considera que es, un "trabajador del club", y desde el banquillo siguió ayudando y aconsejando a sus propios compañeros. Por circunstancias del fútbol, el ex capitán azulino tuvo que ejercer de primer entrenador en varios partidos, consiguiendo una victoria vital ante el Puente Genil en La Juventud, en un encuentro en el que Vargas estaba sancionado, y uno de los hitos de la temporada como fue la victoria en el Nuevo Mirador teniendo en cuenta la delicada situación que atravesaba el equipo.

A todos les ha pillado por sorpresa que se prescinda de su figura, más aún teniendo en cuenta que ya es un estandarte para la afición. Ha sido el propio cuerpo técnico el que ha decidido que Barragán de un paso al lado y él mismo se ha tomado la molestia de publicar un mensaje de agradecimiento a la entidad con el decoro que le caracteriza:

"Pues se acabó..., después de cuatros años y quizás no de la forma que a uno le gustaría, pero así han querido que sea. Tras una charla con el míster me comunican que no tengo que estar en el cuerpo técnico. Y así lo respeto...
Quiero dar las gracias a Juan Pedro Ramos por traerme a este magnífico club cuatro años atrás y a Jesús Mendoza por como fue, y es, conmigo. También a Don Vicente Vargas, con el que he pasado los mejores momentos de mi carrera y también los peores. Solo decirte que creo mucho en el de arriba. Muchísima suerte porque también será la mía. 
A mis compañeros, me llevo mucho de la mayoría con los que jugué. Y de los que no, les pido disculpas por ser como soy, siempre lo hice todo de frente, como siempre me gustaron las cosas.
Resaltar a las personas que siempre han estado detrás de todo esto y se han llevado bastantes palos, aún habiéndose jugado muchas cosas personales, que son los de Afición Xerecista.
Quiero hacer mención especial a un señor que no me ha dejado solo en ningún momento y, que cuando nos quedamos solos, pasó conmigo los peores momentos de mi vida en cuanto a lo que este deporte respecta. Gracias Eli, por ser como eres, fiel a tus principios. Creo que nunca me equivoqué contigo, lo siento si alguna vez no cumplí tus expectativas.
Lo di todo por este club, me comí los marrones más grandes, apagué fuegos por todos lados. Pero así es este mundo, tal y como me ha dicho mucha gente en este último mes, no tiene memoria.
Seré un aficionado más en esas gradas, ojalá en Don Bosco y veamos ese sueño hecho realidad. Nunca fue mi intención faltar el respeto a ningún aficionado. Me voy con la conciencia muy tranquila de morir por lo que creía y sigo creyendo.
Quien me conoce sabe que estoy jodido, pero será cuestión de tiempo y seguro que todo lo veré mejor.
Forza XCD."

La crueldad del fútbol se ceba con Barragán, que merecía poner el punto y final a su etapa de otra forma. El club aún está a tiempo de darle el reconocimiento que merece, aunque el mayor reconocimiento ya lo tiene, el respeto y admiración de todos los fieles seguidores que se negaron a dejar solo al equipo de sus vidas.

Gracias Barragán, por representarnos a todos los xerecistas.



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