Barragán: "Mi conciencia está muy tranquila"


José María Barragán Salado se enfundaba la camiseta del Xerez Club Deportivo por primera vez en un partido oficial el 6 de septiembre de 2014 en La Línea de la Concepción. Quien le diría al bueno de Barra en ese momento todo lo que iba a suponer su etapa en el club y, que cuatro años más tarde, podría presumir de haberse ganado el respeto y la admiración de todos los xerecistas que, al igual que los valientes que saltaban al campo cada domingo, decidieron seguir luchando y defendiendo una historia que ya acumula más de 70 años.
Ser capitán del Xerez en Primera y Segunda División es muy sencillo, cualquiera moriría por portar ese brazalete. Pero llevarlo en el peor momento que ha atravesado el club y lucirlo con la fuerza, orgullo y responsabilidad que ha caracterizado a Barragán, es digno de admirar y aplaudir como merece.

Ahora, que no forma parte del club, ha querido atendernos y aclarar los temas que más le conciernen de la manera que siempre lo hace, siendo claro y totalmente sincero:

-La mayor parte del xerecismo se hace una pregunta: ¿Qué está siendo ahora de Barragán?, ¿cómo estás personalmente?

Estoy bien, dentro de lo que cabe. Me siento raro al no estar rodeado de balones y mis compañeros. La verdad es que echo mucho de menos todo esto, es lo que he hecho desde que tengo uso de razón. He cambiado la pelota por ayudar en mi hermandad y así pienso menos en todo lo que ha pasado.

-¿Cómo te enteras que no cuentan contigo este año?

Juan Pedro me lo comunicó en la segunda reunión que tuvo conmigo este verano. 
En la primera quiso saber mi predisposición y me comentó la forma de ponerse al día con nosotros. Yo le dije que no tendría problema en ese aspecto y manifesté mi deseo de continuar.
Fue en esa segunda reunión cuando me comunicó que no contaba conmigo para estar en el cuerpo técnico y que haría todo lo posible para que no me desvinculara del club. Esa es la única noticia que tengo, del club y sus directivos no tengo noticia alguna, ni siquiera un simple "gracias".
El propio Juan Pedro me dijo que, por mi propio bien, no podía estar en el cuerpo técnico. La decisión era suya, aunque algunos jugadores y directivos no hablaron bien de mí y eso le ayudó a decantar la balanza hacia ese lado. También le comentó al director deportivo, Vicente Vargas, la posibilidad de reunirnos las tres partes y este le dijo que conmigo no tenía nada que hablar, que no me quería ni ver.
"El Pirata" me dijo que haría todo lo posible para que siguiera trabajando en el club... hasta hoy, que sigo sin noticia de ningún tipo.

-Parte de la afición reclama un homenaje oficial hacia tu persona, ¿echas en falta detalles como estos? , ¿has llegado a sentirte poco valorado?

La afición sabe lo que Barragán hizo en los peores momentos y eso es con lo que me quedo. No soy quien para decir si merezco un homenaje o no. Lo que si he echado en falta es alguna llamada, tanto de gente de Afición Xerecista como de compañeros de vestuario. Creo que hice algo bueno durante estos cuatro años y me han hecho dudar de ello. Siempre soy sincero y me gusta hablar claro. La verdad es que me he sentido mal. Si eso es hacerme sentir poco valorado, sentí que mi valoración era cero.

-Por otra parte, si recibiste una bonita placa a manos de Don Antonio Fernández en un acto más bien íntimo. ¿Te lo esperabas? ¿Cómo te sentiste?

No me lo esperaba, de corazón que no. Fue una tremenda alegría estar rodeado de Rafa Verdú, Don Antonio y su señora, y la única persona de Afición Xerecista que se ha portado como un señor conmigo, que es Alberto Correa. También estuvieron seis o siete compañeros de vestuario y del cuerpo técnico del año pasado; a excepción de Juan Pedro. Fue un momento muy bonito, una alegría que recibí en el peor momento. No olvidaré las palabras que me dedicó el Presidente de Honor. Estaré siempre agradecido a todos ellos.

-A lo largo de tu etapa en el club te has topado con muchísimos más problemas que alegrías. ¿Pensaste en algún momento tirar la toalla? ¿Cómo conseguíais salir siempre hacia delante?

El año del ascenso a División de Honor, en un partido contra el filial del Recre, Don Vicente Vargas se sintió molesto por algo que le dije en pleno partido a  1500 revoluciones y me castigó sin jugar. Yo no entendía nada porque no habló conmigo. Lo pasé realmente mal, fueron tres semanas muy malas y casi lo dejo. La ayuda de Eli y Ángel, portero ahora del Guada, fueron claves para conseguir que me quedara y fuera a hablar con Vicente para aclarar las cosas.
Los problemas extradeportivos hacían que nos uniéramos aún más, ese ha sido el gran secreto del vestuario. A veces tuve que actuar de hermano mayor con mis compañeros para que no hubieran más problemas de los que ya teníamos. Eso, al igual que otras muchas cosas, ha quedado en la sombra.

-Cada temporada ha sido única, cada cual más complicada. ¿Te quedas con alguna en especial?

Como bien dices todas tienen algo especial, pero al igual que casi todos me quedo con el día de Lora. Fue la culminación a tantos años de trabajo y el premio a todos los problemas que habíamos solventado. Sin duda alguna me quedo con ese día.

-¿Estás siguiendo la actualidad del Xerez? ¿Qué opinión te merece?

Sí, claro. El partido en El Palmar ha sido el primero que he visto en este verano. La opinión de como están haciendo las cosas desde la dirección deportiva me la guardo porque tengo datos reales y no sería una valoración subjetiva.

-Para terminar, ¿te vas con la conciencia tranquila o se te queda alguna espinita clavada?

Mi conciencia está muy pero que muy tranquila. Únicamente me quedo con las ganas de decirle a algunas personas las cosas a la cara, que es como se hablan las cosas, más que nada para poder debatir con ellas en el acto.


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