El adiós de quien nos hizo volver a soñar



Toda paciencia tiene su límite, y la del bueno del Vicente Vargas ha llegado a su fin. 
En la mañana de hoy domingo, tras la reciente derrota ante el Cabecense, se produjo una reunión de carácter urgente entre entrenador y miembros de la directiva para tratar lo que sería inevitable, ya que la decisión del entrenador xerecista estaba firmemente meditada.

Tras dos ascensos, el ya ex entrenador xerecista estaba siendo capaz de mantener al equipo fuera de los puestos de descenso, un hecho que podemos catalogar como sobrenatural, recordando los problemas que atoxigan a la entidad diariamente.

Vicente Vargas ha tenido que lidiar desde que llegó con los problemas para entrenar y jugar en la ciudad, con las deudas que provocaron las salidas de hombres clave del vestuario y con la constante humillación a la que el club esta sometido desde ámbitos externos. Algo más que un simple técnico de fútbol, un trabajador de la casa, un "currante", que ha dado todo lo que tenía durante su mandato en el conjunto azulino. Y se va cumpliendo, ya que consiguió firmar a cinco jugadores nuevos en una situación surrrealista el último día de mercado; la única esperanza a la que se acogen los aficionados para lograr una salvación que cada vez se antoja más complicada.

No sería aventurado presagiar lo que hubiera sido el paradero del Xerez Club Deportivo si no llega a ser por este hombre. Posiblemente el club a día de hoy ni siquiera existiría.
Llegó "sin nombre", como tan solo un hombre de fútbol que venía a desempeñar su labor, y se va siendo una figura consagrada en la historia de un club que celebra su 70º aniversario. 
Amplíen la lista, Vicente Vargas ya está al lado de otras históricas estampas como las de Ventura Martínez, Manuel Alfaro, Pepe Valera, Antal Dunai, Carlos Orúe, Máximo Hernández, Esteban Vigo, Néstor Gorosito y Jesús Mendoza.


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