Hasta el rabo todo es toro


El fútbol unas veces te da y otras te quita. Hace apenas dos semanas el Xerez conseguía un punto en el Estadio Guadalquivir de Coria que sabía a prácticamente nada. En el día de hoy el empate cosechado es oro puro, más aún teniendo en cuenta que a cinco minutos del final los visitantes ganaban por dos tantos de ventaja.

El júbilo final tampoco debe ocultar las carencias que presentó en la tarde de hoy el equipo. Las imprecisiones acompañaron al conjunto azulino durante casi todo el encuentro. Los visitantes se adelantaron a los diez minutos debidó a un inexistente penalti de Quirós que transformó Cuenca y llevaron el partido a su terreno radicalmente.

La única opción xerecista llegó a la media hora y traería consigo bastante polémica. Sergio Narváez lanzó una falta directa escorada que sacó Gallego desde dentro de su portería, aunque ni el árbitro ni sus asistentes dieron válido el tanto. Dicha acción provocó la primera de las dos cartulinas amarillas que vería el "10" azulino en tan solo quince minutos.


Una disputa entre Sergio y Heredia justo antes del descanso serviría como excusa para que el colegiado le enseñara la doble amonestación al jugador local y le mandara al vestuario antes de tiempo. Cayó en la trampa el bueno de Sergio.

Caras largas entre los cerca de mil aficionados presentes en La Juventud al descanso. La tarea se puso sumamente complicada para el Xerez. Más pudo serlo cuando Isra, siendo el último hombre, derribó a Expósito al poco tiempo de reanudarse el choque. En cambio, Javier Ballesteros Peralta no consideró punible la acción en esta ocasión.


El partido se puso más cuesta arriba si cabe cuando Cuenca firmaba su particular doblete en el minuto 62 tras deshacerse de varios zagueros jerezanos por el camino. El Xerez estaba roto en esos momentos. La inferioridad numérica y la distancia en el marcador hacían presuponer que llegaría la primera derrota de la temporada; pero no sería así.
La entrada al terreno de juego de David Narváez y Juan Benítez dieron otro aire al equipo, demostrándose de esta manera la materia prima que tiene Juan Pedro Ramos a su disposición. Quirós, en primer lugar, y el propio Benítez minutos después, estuvieron sumamente cerca de recortar distancias.

Los locales dieron un paso adelante y el Conil esperaba alguna que otra contra que sentenciara la contienda. Tendría la oportunidad Cornejo; el máximo realizador en División de Honor de la última campaña no fue capaz de transformar en gol el uno contra uno ante Fran. El ex guardameta del Atlético Sanluqueño tendría que emplearse a fondo minutos después para evitar que entrara un disparo de Ponce desde treinta metros.

El larguero de Carrión en el minuto 85 sirvió como pretexto al tanto conseguido por David Narváez para hacer creer a la parroquia xerecista. La locura sería incontrolable cuando, tras un claro penalti de Gallego (que debió ser expulsado), Pedro Carrión hiciera el empate con una tranquilidad pasmosa desde los once metros.

Totalmente aupados, los jerezanos se lanzaron al ataque en los últimos segundos en busca de la heroica remontada, pero faltó tiempo. Aún así, el punto sabe a gloria cuando ya todos daban el partido por perdido. La fe xerecista, esa que ha hecho que este equipo nunca llegase a desaparecer, volvió a brillar una vez más para demostrar que está totalmente prohibido dar por muerto al Xerez CD. Dependiendo si eres o no creyente, podrás creer o no creer en la resurrección de muertos, pero lo que está claro es que el Xerez Club Deportivo siempre se recompone a pesar de todos lo que se empeñan en darlo por acabado.



                 Por Carlos López y Juan Méndez

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