El último capítulo negro de la temporada

                                                                                                    (Fotografía de Antonio Labrador)

Otra mañana negra que se suma a la lista de sucesos negativos que han acompañado al Xerez Club Deportivo durante esta campaña. Y es que en el día de hoy amanecíamos con la horrible noticia del fallecimiento de Paco Castro, conocido por todos gracias a su kiosko de la Calle Porvera, pero sobre todo conocido y querido por el gran xerecismo que transmitía por sus cuatro costados. Allá donde esté, seguro que seguirá vibrando con el equipo de su corazón.

El Xerez viajaba a Puerto Real con la intención de evitar el 17º puesto que puede acarrear algún que otro susto, darle una última alegría a su maltrecha afición y aguar la fiesta cadista, ya que el conjunto amarillo había preparado y promocionado durante toda la semana el encuentro en el que los hombres de Mere podían proclamarse campeones en caso de lograr el triunfo.

Arrancaba el choque y los locales sorprendieron con un empuje y una intensidad que a buen seguro les ha servido para mantenerse durante casi todo el curso en la primera posición. El bueno de David Zamora sabía que tendría mucha responsabilidad en este partido, a los dos minutos de juego ya tuvo que hacer acto de presencia para impedir el primer tanto con una doble parada de mucho mérito. Poco después evitó lo que hubiera sido un golazo de Duarte de volea.

Intentaban aguantar los azulinos el hostigamiento cadista y esperar alguna que otra oportunidad que les sirviera para dar el puñetazo sobre la mesa. Y esa opción se presentó, pero una vez más, la suerte no sonrió a la parroquia xerecista. Alberto lanzó una falta lateral que Guerrero remató en el área pequeña libre de marca sin tener la suerte de encontrar portería. No se lo podían creer los Hools y los aficionados que acompañaban a su equipo en este último envite liguero.

Y lo que es la suerte y la tendencia negativa en el fútbol... Cuando ya se superaba el tiempo de prolongación y todos esperaban a que el colegiado decretase el descanso, Duarte pilló la espalda de la zaga jerezana para adelantar a los suyos en el último instante. 45 minutos de bestial esfuerzo para mantener la portería a cero que se iban al traste en el momento que más duele.

Difícil tarea la que tenían Juan Pedro Ramos y Julio Pineda en el vestuario. Levantar el ánimo de una plantilla que lleva esperando que acabe esta temporada como agua de mayo, fruto de todos los impedimentos que se han ido encontrando por el camino. Intentaba reaccionar "El Pirata" (que no sabemos si habrá sido su último partido como entrenador) dando entrada a Juanito Benítez, segundo máximo artillero, para añadir mordiente al ataque. Pero nada más lejos de la realidad, a escasos minutos de producirse la reanudación un absurdo penalti cometido por Eladio desvanecía todas las opciones a las que pudieran aferrarse los jerezanos. Vallejo transformaba la pena máxima de manera desafiante a lo "panenka" mientras que algunos aficionados, que no representan a la verdadera afición del Cádiz, se mofaban de un equipo que es el que mejor ha representado a la provincia en esta última década. Desde ahí al final fue una auténtica agonía en la que tanto unos como otros deseaban que se cumpliera el minuto 90, aunque daría tiempo a que Sergio aumentara la renta de los suyos para redondear el resultado (3-0). Un disparo de Javi a larga distancia, en el que obligó a Gil a hacer una palomita, fue la acción más destacada de los azules.

Y por fin se llegaba a la conclusión. Momento en el que unos empezaban la fiesta por alzarse con el campeonato y disputar la fase directa de ascenso y en el que otros suspiraban de alivio por terminar de una vez por todas con tanto sufrimiento, con tanta incertidumbre, con todos los fantasmas y personalidades que han perseguido al Xerez durante estos nueve meses con el firme propósito de verlo caer. Pero no lo han conseguido, ahí está la grandeza de este equipo, de esta afición, de estos directivos. Esta pequeña masa social, porque al fin y al cabo xerecistas verdaderos hay muy pocos, han demostrado que unidos pueden luchar contra el mundo entero, que mientras haya una mínima posibilidad, por muy descabellada que sea de seguir para adelante, allí estarán ellos para llevarla a cabo. Todos aquellos que por desgracia ya no pueden acompañarnos pueden descansar tranquilos, porque ninguno de nosotros permitirá nunca que este sentimiento, que este faro que ilumina nuestras vidas, se apague.

Es momento de descansar, ya va siendo hora. Habrá tiempo de preparar la siguiente temporada y volver a superar numerosos obstáculos que aparecerán como cada verano, pero lo que todo xerecista necesita ahora es desconectar del fútbol y recuperar las fuerzas. El equipo, salvo una verdadera catástrofe, competirá el año que viene de nuevo en categoría nacional. En caso de que no fuera así, podríamos pensar que hay algo más, que el destino no quiere que esta aventura continúe. Pero eso no va a suceder, quien les está escribiendo apostaría sus dos manos del convencimiento que tiene.

Respiren tranquilos de una vez por todas xerecistas y sonrían, sonrían sin miedo. A pesar de haber pasado por siete escenarios diferentes como local y doce lugares distintos donde poder entrenar con un mínimo de garantías, el Xerez ha conseguido salir ileso una vez más. Ahora es momento de reposar y volver a ilusionarnos. Porque ya lo decía la canción... "y pobre del que quiera robarnos la ilusión".



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