Lo que pudo ser y nunca fue

Xerez C.D.
Dicen que una mirada vale más que mil palabras. Una historia de amor correspondida definida en una sola imagen. Lo que pudo ser y nunca fue. Un equipo y ciudad de Primera.

Hace ya una década que tocamos la gloria. ¿Quién diría a l@s aficionad@s de ese día que todo iba a 
cambiar tanto? Ahora los culpables son los Morales, Oliver y compañía. Puede que sea verdad, pero, ¿y el Ayuntamiento? Uno de los principales accionistas del Xerez, que debía cuidar ese tesoro que tenía como paño en oro, como su ciudad. ¿No es culpable?

Miremos en Primera. Las SAD, "las mal vistas", son la mayoría de equipos. ¿Qué costaba traer a alguien interesad@ en nuestras bodegas, algunas que se están cayendo en ruinas. Un patrimonio de nuestra ciudad, que necesitaba un Roig, dedicado a la cerámica en Villareal de 30.000 habitantes, para que no se cayeran.

Ahora vemos una imagen de un representante político, fiel escudero de un líder hundido en amontillado, cuyo partido redactó unas ordenanzas anti Xerez,  suscrito en un gobierno que se aprovecha de esto pero que mantiene la ordenanza y no recorta una deuda de las más grandes de toda España. Para dar ejemplo, hay que darlo. 

Una foto no puede quedar de cara a la galería de las redes. No te sirve de nada salir en ella, por eso, quizás, ningún representante del Ayuntamiento quiso formar parte de ese teatro.

Hace unos años, cuando estaba en Bachillerato, recuerdo una visita al Ayuntamiento de Jerez. Vi algo que me llamó mucho la atención. Bueno, mejor dicho, no lo vi. Ninguno de los retratos de los últimos tres alcaldes, de ideologías diferentes (Pacheco, Pilar, Pelayo), lucían en el interior. ¿Causalidad o casualidad?

Quizás el fallo de Jerez ha sido no valorar lo suyo. 

El Xerez, su flamenco y artistas, su zambomba de la cual se reían los sevillanos al oír su nombre -no había ni hay mejor exportador de lo suyo que los de la capital-; su Semana Santa, su feria, su vino, el caballo con el galope señorial, capital del motociclismo de un circuito que hay que sudar cada año por renovar -paradojas de la vida-. 

Su gente. La calle del Sol donde nació la faraona. Los gitanos de Santiago y San Miguel. El Cristo y el Prendi, yendo de frente con el cante de Mercé y Capullo bajo el son eterno de Moraíto. 

Un péndulo hipnotizante que deja pasmado a los de fuera y hacen criticar y saltar a los propios paisanos.

Tan malos no somos. ¡Qué te miren como Verdú! Hijo adoptivo de esta ciudad. Quedó prendado de ella. Su familia está descansando eternamente en el paraíso. Él lo ha podido vivir y contemplará sus vistas desde el cielo. Ojalá sea tarde.

Te quiero con todas tus imperfecciones. ¡Xerez, Jerez! 

Sólo es cuestión de creer y, sobre todo, querer de verdad. Un amor verdadero. De toda la vida.

¡Me encanta Jerez! Una frase prohibida por quién lo dijo y por lo que le pasó. 

Lo que pudo ser y nunca fue, pero aquí seguimos, luchando como Jerez.

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