Golpe de realidad

                                                                                                                                    (Fotografía cedida por Pepe Segura)

El Xerez Club Deportivo debe hacer autocrítica tras sucumbir en el Alfonso Murube de Ceuta

La ilusión es el motor que carbura nuestro paso por la vida. Nunca está de más tener deseos y aspiraciones que nos permitan afrontar nuestros quehaceres con optimismo. Pero la fantasía no deben empañar la cristalera del realismo.
Los dirigentes del Xerez CD marcaron a principio de temporada un objetivo que, tal y como el tiempo ha demostrado, está lejos de tan siquiera acercarse mínimamente. El empuje de los deseos en ocasiones puede toparse con la desmotivadora losa de la decepción, y eso es lo que está sufriendo una afición xerecista que siempre soñó con ver a su equipo en los puestos altos de la tabla. Hay que hacer autocrítica y ser conscientes del verdadero potencial que se atesora y estudiar lo que realmente se puede optar. Con el nombre y la historia no se ganan los partidos. Es hora de cambiar un discurso que está pesando de lo lindo en las entrañas de la entidad y asimilar que, con la gran competencia y la multitud de problemas existentes, una permanencia tranquila puede ser una meta más que digna.

La necesidad de ganar en el Ceuta, después de dos derrotas consecutivos, pudo con el crecimiento que experimentaban los azulinos estas últimas semanas. El partido fue el típico en el que las ganas pueden con el juego. Multitud de imprecisiones en el centro del campo y constantes interrupciones que dificultaban el buen hacer del espectáculo.

A pesar de todo, los jerezanos gozaron de la primera gran oportunidad en un intento de Asier que el guardameta Iván desbarató atrapando el balón con suspense con el cuerpo dentro de la portería y las manos teóricamente sobre la línea. Reclamaron gol los xerecistas.

En otro balón parado, el Ceuta pudo adelantarse con un cabezazo de Víctor que Alberto Fernández despejó in extremis una vez que el público ya coreaba el gol. Poco más que destacar en una insulsa primera mitad que concluyó con otro intento visitante en el que Amin, a boca de gol, no estuvo acertado.

La segunda parte, que parecía que tendría la misma tónica y desembocaría al "cerocerismo", cambió cuando Prieto, recién ingresado al terreno de juego, adelantaba a los suyos sutilmente aprovechando un mal despeje de Salas.
A partir de ahí, los caballas mostraron más entusiasmo en salvaguardar la ventaja que en asegurarse el triunfo con otro tanto. El Xerez buscó la reacción con la entrada de Pedro Carrión y a base de garra encerró al Ceuta en su campo. El tiburón pudo lograr el tan ansiado tanto del empate en el último minuto con un remate que fue a parar a las manoplas de Iván tras un pase en largo de Sergio Narváez. Chata también lo intentaría pero sin mayor suerte que su compatriota.
Finalmente, como suele suceder en ocasiones de este tipo, los ceutíes aprovecharon una contra para sentenciar el envite en el que fue el doblete personal de Prieto.

Golpe de realidad para un Xerez que debe sumar los puntos posibles para amarrar la permanencia cuanto antes y que la próxima semana tendrá un choque más complicado si cabe ante el líder de la categoría, el Cádiz B.

FICHA TÉCNICA

AD CEUTA: Iván, Segura (Prieto, 56), Jalid, Jaime, Víctor, Borja, Ismael, Chakir (Sufian, 56), Camps (Polaco, 82), David Castro y Miguel.

XEREZ CD: Fran, Alberto, Naranjo, Salas, Dani Jurado, Raúl Fernández (Carrión, 67), Amin (Yeray, 67), David Narváez (Alberto del Río, 60), Asier, Sergio Narváez y Chata.

ÁRBITRO: Alejandro Cruz Navarro (Sevilla). Amonestó en los locales a Chakir, Sufian y Borja; y a los visitantes Amín, Raúl Fernández, Salas y David Narváez.

GOLES: 1-0 (Prieto, 57´); 2-0 (Prieto, 94´)

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 27 del grupo X de Tercera División disputado en el ‘Alfonso Murube’. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del abuelo de los jugadores ceutíes Chakir y Yunes. Destacable presencia de aficionados xerecistas en La Perla del Mediterráneo.
Por Carlos López

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