Xerez Deportivo, aúpa y arriba, campeón

Yo, al igual que muchos niños de mi generación no nacimos con un pan debajo del brazo, nacimos con un balón debajo del brazo, jugábamos en cualquier lugar.

Para nosotros no existía la siesta, ni el descanso, ni un rincón en donde no jugáramos a aquello que nos apasionaba. Jugábamos teniendo como portería las puertas de los garajes de la barriada, en el manchón, en la pista de baloncesto, alrededor de los columpios, en el campito amarillo, en las pistas cuando las hicieron... Cualquier sitio era nuestro particular Bernabeú, Camp Nou, Villamarín, Sánchez Pizjúan... Y jugábamos a eliminatorias (mundialitos eternos) en los que cada uno era o adquiría el nombre de su ídolo futbolístico del momento: Butragueño, Santillana, Zamorano, Alexanco, Maceda, Carrasco, Carvajal, Gordillo... 

Aquella generación que nació oliendo a fútbol cada dos domingos en el Estadio Domecq disfrutando del primer equipo y del Xerez B por el mismo precio, donde siempre acababas ganando porque habías visto a tu equipo. Esa generación que disfrutó del campo de las bombonas, de Don Bosco, de cualquier rincón con fútbol en su ciudad.

Y creció esa generación alrededor de la construcción de Chapín. Se estaba construyendo un gran estadio para que nuestro club dejara de usar el que llamaban el viejo Domecq, pero ya no era lo mismo, el ambiente familiar, la cercanía con los jugadores, eso se perdió, unido a la madurez de esa generación.

Abandono la ciudad por causas personales y laborales, y dejo de seguir el fútbol en directo. Vuelvo a Jerez, y hace unos años por casualidades de la vida vuelvo a ver a mi equipo de toda la vida y vuelvo a sentir la locura por el fútbol, la LOCURA POR EL XEREZ CD.

Si hay alguien que todavía esté dudando en hacerse socio/a, que no lo dude; con la pasión, con el amor que se vive ahora el fútbol..., el Xerez, es volver a mi infancia, recuperar esa sensación de tener el balón debajo del brazo.

Y con esa sensación viviré una nueva temporada con el Xerez CD. "Aúpa y arriba, campeón".







Por Carlos Cabral

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